Terry bogard
Miembro
- Nombre / Agencia
- Lust
- Contacto
- @Lustgirlsgdl23
- Precio
- 2000
- Tiempo acordado
- 1:30
- Forma de pago
- Efectivo
- Anticipo
- No
- Rostro
- 5,00 estrella(s)
- Imagen (Photoshop/Filtros)
- No solo le borraron tatuajes chiquitos
- Busto
- 3,00 estrella(s)
- Cuerpo
- 4,00 estrella(s)
- Actitud
- 5,00 estrella(s)
- Edad aproximada
- 21-22
- Trasero
- 5,00 estrella(s)
- Besos
- Besos Atascados
- Oral
- 5,00 estrella(s)
- Atención a los huevos
- Si
- Oral con baba
- Si
- Oral a ella
- Si
- Oral natural
- Si
- Anal
- Nose
- Extras
- Nose
- Desempeño Sexual
- 5,00 estrella(s)
- Repetirías/Recomendada?
- Muy pronto
Colegas, me aventé un maratón.
El primero fue con Kitty de Peaches, pero el segundo encuentro de la noche fue el que realmente se quedó grabado. Aitana ya me tenía intrigado desde que la publicaron; algo en sus fotos prometía más de lo que mostraban… y no decepcionó.
Es delgada, mide alrededor de 1.65 y tiene esa mirada ambigua que juega entre lo tierno y lo perverso. La pedí ya de madrugada. Cuando llegó, me confesó que estaba a punto de dormir, pero que el mensaje de su proxeneta de Lust la hizo cambiar de opinión. Y qué bueno.
Entró con un vestido corto que marcaba su figura. Yo estaba en el sillón, en pants, con un toque de Nautica Voyage que ella notó al instante. “Hueles rico”, dijo, y en ese momento supe que la noche iba bien. Me tomó de la mano con naturalidad y me llevó a la cama.
Ahí empezó todo sin demasiadas palabras. Se quitó el vestido lentamente; no llevaba brasier. Su cuerpo no es perfecto bajo estándares irreales: las gemelas tienen diferencias, un abdomen ligeramente flácido —probablemente señales de que fue mamá—, pero lejos de restar, le suma autenticidad. Un trasero firme, cintura marcada y esa mezcla de dulzura con fuego en los ojos que termina por envolver.
Lo que realmente la coloca en mi top no es solo lo físico, sino la intensidad con la que vive el momento. Entregada, apasionada, con esa capacidad de hacerte olvidar que hubo alguien antes en la misma noche. Porque sí, ya llevaba una hora previa de acción, pero aun así logró vaciarme por completo en su espalda.
Después del clímax, entre risas y respiraciones agitadas, sonó su alarma. Pudo irse de inmediato, pero se quedó un poco más, besándonos sin prisa, como si el tiempo no pesara.
Y ahí fue cuando cometí el error clásico: confundí química con algo más.
Lo siento, camaradas… volví a caer en el vicio.
Mis felicitaciones a lust
El primero fue con Kitty de Peaches, pero el segundo encuentro de la noche fue el que realmente se quedó grabado. Aitana ya me tenía intrigado desde que la publicaron; algo en sus fotos prometía más de lo que mostraban… y no decepcionó.
Es delgada, mide alrededor de 1.65 y tiene esa mirada ambigua que juega entre lo tierno y lo perverso. La pedí ya de madrugada. Cuando llegó, me confesó que estaba a punto de dormir, pero que el mensaje de su proxeneta de Lust la hizo cambiar de opinión. Y qué bueno.
Entró con un vestido corto que marcaba su figura. Yo estaba en el sillón, en pants, con un toque de Nautica Voyage que ella notó al instante. “Hueles rico”, dijo, y en ese momento supe que la noche iba bien. Me tomó de la mano con naturalidad y me llevó a la cama.
Ahí empezó todo sin demasiadas palabras. Se quitó el vestido lentamente; no llevaba brasier. Su cuerpo no es perfecto bajo estándares irreales: las gemelas tienen diferencias, un abdomen ligeramente flácido —probablemente señales de que fue mamá—, pero lejos de restar, le suma autenticidad. Un trasero firme, cintura marcada y esa mezcla de dulzura con fuego en los ojos que termina por envolver.
Lo que realmente la coloca en mi top no es solo lo físico, sino la intensidad con la que vive el momento. Entregada, apasionada, con esa capacidad de hacerte olvidar que hubo alguien antes en la misma noche. Porque sí, ya llevaba una hora previa de acción, pero aun así logró vaciarme por completo en su espalda.
Después del clímax, entre risas y respiraciones agitadas, sonó su alarma. Pudo irse de inmediato, pero se quedó un poco más, besándonos sin prisa, como si el tiempo no pesara.
Y ahí fue cuando cometí el error clásico: confundí química con algo más.
Lo siento, camaradas… volví a caer en el vicio.
Mis felicitaciones a lust