En tiempos del 2024, cuando todavía estaba fuerte el Alets Scorts, era cliente frecuente de Anderson, y recuerdo mucho una cita específico donde esa madre le olia y sabia delicioso, y fuerte ademas,en el mejor de los sentidos. Fue de aquellas veces en que te quedas impregnado y hasta te lames los bigotes al día siguiente porque te llegan oleadas de su aroma, de las manos o del vello facial.