Johngdl
Nuevo
Bueno, les voy a contar mi historia, solo para ver si alguien se identifica 🫠🫠
Durante mucho tiempo fui fan de este “deporte”. Me gustaba recorrer todo el menú de las estéticas; la verdad, se volvió casi un vicio. Como en todo, hubo experiencias buenas, malas y algunas francamente memorables.
Después conocí a una chica, me enamoré y decidí dejar todo eso. Me realice unos estudios y todo iba bien. Entonces tomé la decisión de abandonar el deporte. No fue fácil. Mi lujuria siempre ha sido fuerte, y antes de cometer alguna estupidez, me la jalaba para bajarle dos rayitas. Eso ayudaba… hasta cierto punto.
Pasaron tres años y un día, cuando mi pareja estaba fuera, iba camino a mi casa. Ya llevaba como una semana sin acción. Iba en el carro, así que jalármela no era opción. Caí.
Entré a una estética y solo pedí un oral, así, a pelo. No sé si fue el tiempo sin estar con otra mujer, pero me hizo temblar las piernas. Para colmo, tuve la suerte de que la chava se dejara venir en la cara. Quedó bien bañada con mis mecos, reactivo el lujurioso que llevaba dentro dormido.
Después me sentí un poco culpable. Traté de hacerme menso diciéndome: “solo fue una mamada, no estuvo tan grave”.
Más adelante, en el trabajo, conocí a una chava con la que hice clic. También estaba casada, pero resultó bastante suelta. Pensé que era mejor tener una amante que seguir yendo a estéticas. Además, no buscaba romance, solo alguien con quien coger. Tenía el plus de que estaba operada y ya no podía tener hijos, así que me di el lujo de de vez en cuando, cogérmela a pelo o incluso venirme dentro de ella.
Estuvimos así unos siete meses, más o menos cada quincena era una ida al motel. Ella ya traía bien revuelto el caldo 😆 Con ella sí sacaba mis instintos más bajos, y el hecho de que estuviera casada me daba todavía más morbo: saber que disfrutaba a la vieja de otro güey.
Un día me confesó que su jefe también le tiraba el rollo. Me mostró los mensajes; para no quedar mal, no le cerraba la puerta del todo, solo le decía “luego”.
Hasta que un día el marido encontró esos mensajes. Fue por ella al trabajo y le puso una santa putiza al vato. Al día siguiente le dije que mejor ahí muriera todo. No es que me asustara, pero su esposo iba a traerla bien vigilada. Preferí salir invicto antes que meterme en un drama.
Aunque bueno… sí volvimos a coger, pero ahora solo una vez al año nos damos ese escape.
Hoy mi cuerpo otra vez pide algo nuevo. Siguen saliendo mujeres en el trabajo, pero no quiero arriesgarme por ahí; los chismes a veces son imparables. Haber salido victorioso una vez no significa que siempre vaya a ser así.
¿Y por qué no ir con putas? Por cuidar a mi pareja.
Ustedes, ¿cómo lo manejan?
¿O de plano se juegan el volado todo el tiempo?
Durante mucho tiempo fui fan de este “deporte”. Me gustaba recorrer todo el menú de las estéticas; la verdad, se volvió casi un vicio. Como en todo, hubo experiencias buenas, malas y algunas francamente memorables.
Después conocí a una chica, me enamoré y decidí dejar todo eso. Me realice unos estudios y todo iba bien. Entonces tomé la decisión de abandonar el deporte. No fue fácil. Mi lujuria siempre ha sido fuerte, y antes de cometer alguna estupidez, me la jalaba para bajarle dos rayitas. Eso ayudaba… hasta cierto punto.
Pasaron tres años y un día, cuando mi pareja estaba fuera, iba camino a mi casa. Ya llevaba como una semana sin acción. Iba en el carro, así que jalármela no era opción. Caí.
Entré a una estética y solo pedí un oral, así, a pelo. No sé si fue el tiempo sin estar con otra mujer, pero me hizo temblar las piernas. Para colmo, tuve la suerte de que la chava se dejara venir en la cara. Quedó bien bañada con mis mecos, reactivo el lujurioso que llevaba dentro dormido.
Después me sentí un poco culpable. Traté de hacerme menso diciéndome: “solo fue una mamada, no estuvo tan grave”.
Más adelante, en el trabajo, conocí a una chava con la que hice clic. También estaba casada, pero resultó bastante suelta. Pensé que era mejor tener una amante que seguir yendo a estéticas. Además, no buscaba romance, solo alguien con quien coger. Tenía el plus de que estaba operada y ya no podía tener hijos, así que me di el lujo de de vez en cuando, cogérmela a pelo o incluso venirme dentro de ella.
Estuvimos así unos siete meses, más o menos cada quincena era una ida al motel. Ella ya traía bien revuelto el caldo 😆 Con ella sí sacaba mis instintos más bajos, y el hecho de que estuviera casada me daba todavía más morbo: saber que disfrutaba a la vieja de otro güey.
Un día me confesó que su jefe también le tiraba el rollo. Me mostró los mensajes; para no quedar mal, no le cerraba la puerta del todo, solo le decía “luego”.
Hasta que un día el marido encontró esos mensajes. Fue por ella al trabajo y le puso una santa putiza al vato. Al día siguiente le dije que mejor ahí muriera todo. No es que me asustara, pero su esposo iba a traerla bien vigilada. Preferí salir invicto antes que meterme en un drama.
Aunque bueno… sí volvimos a coger, pero ahora solo una vez al año nos damos ese escape.
Hoy mi cuerpo otra vez pide algo nuevo. Siguen saliendo mujeres en el trabajo, pero no quiero arriesgarme por ahí; los chismes a veces son imparables. Haber salido victorioso una vez no significa que siempre vaya a ser así.
¿Y por qué no ir con putas? Por cuidar a mi pareja.
Ustedes, ¿cómo lo manejan?
¿O de plano se juegan el volado todo el tiempo?