Hay varios mecanismos que pueden hacer que el cerebro interprete la experiencia sexual como vínculo romántico.
- Intimidad + sexo: el sexo puede activar oxitocina, dopamina y otros sistemas relacionados con recompensa, apego y motivación. El cerebro puede asociar el placer sexual con la persona que está presente.
- Sensación de conexión: durante el servicio puede haber atención, contacto físico, conversación, mirada, ternura o validación. Si la persona está necesitada de afecto o compañía, esa experiencia puede sentirse extraordinariamente significativa.
- Transferencia: uno puede proyectar necesidades, fantasías o deseos emocionales sobre la otra persona. No necesariamente se está enamorando de quién es ella en su vida cotidiana, sino de lo que representa emocionalmente.
- Intermitencia y deseo: cuando el encuentro es limitado, caro, difícil de conseguir o deja ganas de volver, puede aumentar la obsesión. El sistema de recompensa responde con mucha intensidad a algo que no está disponible constantemente.
- Confundir experiencia con reciprocidad: el hecho de que la mujer sea cariñosa, atenta o sexualmente receptiva puede ser completamente genuino en el momento, pero eso no permite concluir que exista el mismo vínculo sentimental fuera del servicio.
- Necesidades emocionales previas: soledad, falta de afecto, problemas de pareja, baja autoestima o una etapa de vulnerabilidad pueden hacer que el encuentro tenga un peso emocional mucho mayor.
Una distinción muy útil es preguntarse:
“¿Estoy enamorado de ella como persona, o estoy enamorado de cómo me siento cuando estoy con ella?”
También conviene preguntarse qué se conoce realmente de ella fuera del contexto sexual y qué parte de la relación existe únicamente dentro del servicio.
Este tipo de relaciones siempre son asimétricas, es decir
parte de una asimetría importante que puede hacer muy difícil convertirla en una relación romántica convencional.
La clave es que en un servicio sexual las dos personas pueden experimentar intimidad, pero no necesariamente están participando en la misma relación.
¿Dónde está la asimetría?
- El propósito del encuentro es diferente.
Para el cliente, el encuentro puede adquirir un significado afectivo: deseo, compañía, conexión, enamoramiento. Para la trabajadora sexual, puede seguir siendo principalmente una actividad laboral, aunque exista simpatía o incluso afecto.
- La intimidad está delimitada profesionalmente.
El cliente recibe atención, cercanía y sexualidad dentro de un contexto contratado. Eso puede generar una sensación de intimidad muy parecida a la de una pareja, pero fuera de ese contexto puede no existir el mismo vínculo.
- Hay información desigual.
El cliente puede contar muchas cosas personales y sentirse conocido, mientras que la trabajadora puede mantener deliberadamente una parte importante de su vida privada separada del trabajo.
- El dinero modifica la dinámica.
No significa que todo sentimiento sea falso. Significa que existe una condición económica que no está presente de la misma manera en una relación romántica ordinaria. Esto hace difícil saber qué parte de la cercanía pertenece al vínculo personal y cuál pertenece al servicio.
- La reciprocidad es difícil de medir.
Este suele ser el punto más delicado. Si ella es afectuosa, escucha, besa, abraza o dice cosas cariñosas, esas conductas pueden ser auténticas y al mismo tiempo formar parte de su trabajo. Por eso el cliente puede interpretar intimidad como evidencia de amor recíproco, cuando no necesariamente lo es.
Estás “conexiones” parten de una asimetría importante que puede hacer muy difícil convertirla en una relación romántica convencional.
La clave es que en un servicio sexual las dos personas pueden experimentar intimidad, pero no necesariamente están participando en la misma relación.
¿Dónde está la asimetría?
- El propósito del encuentro es diferente.
Para el cliente, el encuentro puede adquirir un significado afectivo: deseo, compañía, conexión, enamoramiento. Para la trabajadora sexual, puede seguir siendo principalmente una actividad laboral, aunque exista simpatía o incluso afecto.
- La intimidad está delimitada profesionalmente.
El cliente recibe atención, cercanía y sexualidad dentro de un contexto contratado. Eso puede generar una sensación de intimidad muy parecida a la de una pareja, pero fuera de ese contexto puede no existir el mismo vínculo.
- Hay información desigual.
El cliente puede contar muchas cosas personales y sentirse conocido, mientras que la trabajadora puede mantener deliberadamente una parte importante de su vida privada separada del trabajo.
- El dinero modifica la dinámica.
No significa que todo sentimiento sea falso. Significa que existe una condición económica que no está presente de la misma manera en una relación romántica ordinaria. Esto hace difícil saber qué parte de la cercanía pertenece al vínculo personal y cuál pertenece al servicio.
- La reciprocidad es difícil de medir.
Este suele ser el punto más delicado. Si ella es afectuosa, escucha, besa, abraza o dice cosas cariñosas, esas conductas pueden ser auténticas y al mismo tiempo formar parte de su trabajo. Por eso el cliente puede interpretar intimidad como evidencia de amor recíproco, cuando no necesariamente lo es.
Pero todo esto es puro texto yo prefiero apegarme a la filosofía de vida que he llevado durante los últimos años y que dice que
lo que llamamos “amor romántico” está profundamente relacionado con el impulso sexual y, en último término, con la reproducción.
El individuo piensa que está persiguiendo su propia felicidad, pero la especie está utilizando ese individuo para perpetuarse.
Por eso en Metafísica del amor sexual se plantea, simplificando mucho, que detrás de las grandes pasiones amorosas opera el interés de la especie, aunque el individuo lo experimente como una pasión absolutamente personal.
Y esto aplica en relaciones con civiles o prostitutas, en mi humilde opinión y en cuanto a mi experiencia recomiendo enamorarse una civil mil veces antes que una prostituta por qué como dice el sabio el amor más caro es el que menos te cuesta, y sino pues cálenle para que vea que no es nomas puro rollo, eso si van a acabar como el pescador de la anécdota de arriba todo arañada y con cicatrices.
Saludos