Yo iba a las estéticas cuando la chupada de chichis no era extra, te daban un masaje relajante de cajón previo al palito y ya después te podías quedar para meterte al sauna, que estaba incluido, igual que tus 2 aguas minerales o refresco; ahh que tiempos aquellos... En realidad ir a la estética era una experiencia placentera, salías bien relajado y deslechado.
Pero ahora, la última estética que visité fue Palacio en La Calma y no me quedaron ganas de volver. Te piden extra por beso a las tetas, no hay masaje, los dos tipos de la entrada te miran como a un delincuente, las chicas tardan en llegar al cuarto (tiempo contando), te insisten cada 3 minutos en que les pagues un extra y ya ni siquiera fingen, están como piedras mientras te las ponchas. Yo salí frustrado, la neta.