Hace decadas, cuando era joven y bello (jajaja), vi muchas veces a una taibolera que me gustaba mucho. Como ya se ha dicho aquí, también la comencé a considerar especial y otras trisnaderas más en mi loca cabeza. Hasta que un día, que estábamos bebidos y mariguanos, y platicando experiencias, me comentó de como una noche cualquiera se aventó una cogíaventura en ese taibol (porque table no es), en un privado, con cinco cabrones, dándose todos contra todos y por donde se podía... hasta el pedo se me bajó jajaja.